(4) Cuatro pasos para mejorar su situación económica

17 junio, 2017

Por Eddy Montilla.

Dinero

El dinero con el que puede contar una persona proviene de tres posibles fuentes, mencionadas de lo más irreal a lo más probable:

    Primero: del Gordo de la lotería que le haya tocado.
    Segundo: de sus padres, que sean millonarios.
    Tercero: de su salario, fruto de su trabajo

Si pertenece al primer o segundo grupo, no use su tiempo para leer esto y dedíquelo mejor a pensar cómo va a emplear esos millones en beneficio de su familia y de los que no tienen su misma suerte (en caso de que usted sea inteligente) o bien use su dinero como le parezca y acepte las consecuencias de sus acciones al final (en caso de que sea un idiota). Ahora bien, para los que pertenecen al tercer grupo, en mi opinión, la mayoría, sí que es importante pensar cómo podremos mejorar nuestra situación económica. Para ellos, los siguientes pasos:

Paso 1: en caso de tener deudas económicas, elimínelas para poder empezar de cero

Las deudas económicas son como las palomitas de maíz: usted solo usa un poco y al final termina con una olla completamente llena. No hay avances económicos cuando se tiene deuda porque los intereses que tenemos que pagar se van comiendo rápidamente nuestro salario y, en el peor de los casos, llega un punto en el que solo podemos pagar intereses mientras el monto de la deuda permanece intacto o crece más. Para empezar, no le recomiendo buscar métodos de desarrollo económico tomando como base el endeudamiento, sobre todo, si no tiene gran experiencia económica. Al final, podría terminar doblemente endeudado. Centre sus esfuerzos en pagar sus deudas primero. El siguiente paso le dará algunas pautas de cómo hacerlo.

Paso 2: controle y luego reduzca el consumo, evitando los gastos innecesarios

Tanto usted como yo conocemos a muchas personas que tienen un salario muy atractivo y, a pesar de eso, tienen que hacer malabares para poder llegar a fin de mes. Luego nos encontramos con otras con un salario bastante modesto, pero que por lo menos no tienen ese dolor de cabeza. ¿Dónde está la magia o el truco? No hay nada de eso, sino simplemente que en el primer grupo no hay un balance entre sus entradas y gastos y en el segundo, por el contrario, hay una buena administración de su dinero. Las restricciones que usted mismo se imponga hoy para reducir gastos, comprando un solo pedazo de pastel son las que le ayudarán mañana a poder comprar un pastel completo si así lo desea. La idea no es que haga un “voto de pobreza”, sino que no pretenda vivir a un nivel de riqueza en la que no está realmente y que sobrepasa sus fuerzas económicas al no estar en concomitancia con su salario. No gaste dinero en tonterías y cosas innecesarias. Ajústese a su propia realidad económica en vez de querer vivir por encima de esta por simple presión social.

Paso 3: dedíquese a ahorrar lo más que pueda

Hay muchas excusas para no ahorrar (salario bajo, el costo de la vida, etc.), pero les aseguro que ninguna es convincente. Hasta en las peores condiciones de pobreza se puede ahorrar dinero (y de eso, yo puedo dar mi propio testimonio). La cuestión está en si usted tiene la firme decisión de querer hacerlo. Si llega a cumplir a cabalidad el paso anterior, verá cómo al final del mes tendrá en sus manos dinero de “sobra” que antes le faltaba. Para ello, hay que despojarse de muchos prejuicios. La observación de muchas personas a la hora de seleccionar un producto me ha convencido de que la mayoría de la gente no compra en función de lo que realmente necesita, sino como resultado de presión social, capricho o vanidad. Quien le escribe solo tiene dos pares de zapatos y vive feliz de esa forma tomando en cuenta que solo tenemos dos pies. Pero no se asuste, no tiene que vivir igual que yo. De hecho, conozco a pocas personas tan extrañas como un servidor. Lo que sí será necesario es tener un plan de ahorro. Compre por alguna razón lógica y evite los impulsos al momento de comprar. Luego ajuste su plan para ahorrar un 5 % mensualmente, luego un 10 % hasta llegar a la meta deseada: entre un 20 % y un 25 % de su salario si tiene familia con hijos y entre un 35 % y un 45 % si es soltero.

Paso 4: prepárese para invertir

Si sus entradas económicas provienen exclusivamente de su salario, la única forma de tener una vida holgada es si pertenece a la cúpula gerencial o en un menor grado si posee una de esas profesiones tradicionalmente bien remuneradas. Entonces, como solo una minoría llega a ser jefe de un departamento en una compañía y no todos tenemos la facultad para poder ser doctores, catedráticos de prestigiosas universidades, administradores de empresas ni ingenieros informáticos, solo nos queda una posibilidad para crecer económicamente: invertir. Los pasos anteriores son simplemente preparaciones para este último, que es el más importante y nuestro verdadero objetivo. Su salario debe ser una especie de protección que le da seguridad del pan de mañana, una especie de paracaídas para no caer abruptamente en caso de emergencia y la inversión de económica es lo que le abre las puertas a su desarrollo financiero y le permite volar donde quiera. Pero, ¿dónde invertir? ¿cómo invertir? ¿en qué invertir? ¿cuándo invertir? Como ustedes podrán ver, las preguntas son muchas y el tema es complejo. Por eso, en una próxima entrega, trataremos el tema sobre pasos para invertir más eficientemente y con menos riesgos.

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(5) Cinco pasos para llevarse bien con los vecinos

26 febrero, 2017

vecinos

Por Eddy Montilla.

Las personas, según su cultura, tienen diferentes formas de manejar los problemas con vecinos. Recuerdo que una estudiante japonesa me dijo una vez que tuvo una discusión con su vecina por una verja natural que dividía sus respectivas casas. Por casi diez años, ellas dejaron de hablarse, y sin darse cuenta, sin decir una palabra, hicieron un acuerdo mutuo para no sacar la basura a la misma hora y así evitar cualquier contacto.

“¿Y cómo está tu relación ahora?” Por curiosidad le pregunté.

”¿Ahora?” Me respondió. “Ahora está bien. Podemos decir: hola.”

     En dirección contraria, en la República Dominicana vi a dos vecinos pelear por una simple “cáscara de banana (plátano, guineo)” en la mañana y luego tomar y cantar como si nada hubiera pasado en la noche. Son solo dos ejemplos, pero independientemente de las razones que mueven a la gente a pelearse con los vecinos y de sus posibles soluciones, lo cierto es que es algo problemático y delicado. Veamos, pues, algunos pasos que pueden ayudarnos si nos encontramos en esa posición.

Paso 1: haz del saludo tu mejor aliado

     Las acciones que tienen como base la frase “todo el mundo sabe eso” son las que paradójicamente la gente olvida más. Todo el mudo sabe la importancia del saludo y, a pesar de eso, lo descuidamos y no lo hacemos como debiéramos. Siempre que se presente la ocasión, salude a sus vecinos. Salúdelos con una sonrisa leve en los labios. Usted no tiene que empezar una conversación si no lo desea. Tampoco tiene que establecer una relación muy cercana si eso no forma parte de sus planes, pero no olvide nunca los beneficios que el saludo proporciona. Aun cuando una persona sea antisocial y huraña (espero que usted no se encuentre dentro de ese grupo), un mero “hola” puede hacer que sus vecinos la perciban como alguien amable que los convierte a ellos en dichosos de tenerla como su vecina. Como dice el refrán (la verdad es que me lo acabo de inventar): Cuando las personas no saludan, los rumores circulan.

Paso 2: Nunca llegue al punto de ruptura

     Las riñas entre vecinos no difieren mucho de las que los esposos tienen: generalmente empiezan por un simple hecho, pero más tarde, traen a colación cosas pasadas, todo se complica y ya ustedes saben el resto. En una atmósfera de gran tensión, los errores se amontonan. Por eso, busca el mejor momento, aunque eso implique posponer la solución de las diferencias, para tratar el problema.

Paso 3: No hables con “el vecino B” sobre tus problemas con “el vecino A”

     Los vecinos son como los miembros de la familia, y tal vez sea por eso que compartan lo mismo en común: Se les hace muy difícil mantener un secreto. Si por algún hecho del destino, sus problemas con un vecino cambian de dirección (el B en vez del A), ¿qué piensa usted que va a hacer B con todas las críticas que usted le hizo al vecino A? Si necesita consejos, acuda a un amigo.

Paso 4 Piense dos veces antes de tomar una decisión que pueda crear heridas incurables en las relaciones con sus vecinos

     Cuando las cosas van mal con una persona que vive muy lejos de usted, resulta fácil evitarla con tan solo tomar una calle diferente. Esto es, sin embargo, imposible cuando esa persona vive a tan solo unos metros de su propiedad. Usted no puede vender su casa; su vecino tampoco. Usted no quiere mudarse; tampoco él o ella. Vivir cerca de una persona a quien no queremos es por así decirlo, un preámbulo del Infierno en la Tierra. Cada paso que su vecino da, cada sonido que hace, le causa a usted una especie de herida en el corazón. Entonces, lo más aconsejable es no tomar acciones que podamos lamentar más tarde (recuerde el paso 2). Aplique los frenos en vez de acelerar.

Paso 5: recuerde siempre cuán valioso un buen vecino puede ser

     Cuando usted está enfermo o enferma y no puede llevar a sus niños a la escuela, su vecino puede hacerlo por usted mientras lleva a los suyos también. Este es solo un ejemplo, pero hay docenas de situaciones similares en las que un vecino nos puede sacar de un gran aprieto. Los vecinos son en realidad nuestro familiar más cercano: ellos son los primeros en auxiliarnos cuando estamos en problemas. Por eso, sea sabio y busque la forma de llevarse bien con ellos porque si usted echa por la borda su relación con su vecino por una pelea, habrá perdido a la persona que pudiera rescatarlo en caso de que sea usted el que se caiga del barco.

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(6) Seis pasos para hacer una buena entrevista de trabajo

27 julio, 2016

Por Eddy Montilla.

ENTREVISTA

No haber sido llamado nunca para una entrevista de trabajo duele menos que recibir la mala noticia de no haber sido seleccionado para el puesto. ¿Saben por qué? Porque uno siempre termina diciendo: “¡Ya estaba tan cerca!” Son muchas las personas que ven desvanecer sus sueños de trabajar en una determinada empresa por haberlo arruinado todo durante la entrevista. Si estás leyendo este artículo es porque vas a tener una entrevista de trabajo próximamente. Te recomiendo leer los siguientes pasos porque tal vez te ayuden a decir: “¡llegué a la meta!”

Paso 1: practica antes de la entrevista

     Si no has nacido con el don de la palabra, pues sin duda, lo mejor sería empezar por aquí: practicar sobre las posibles preguntas que te podrían hacer y las acertadas respuestas que deberías contestar. La ventaja de hacer esto es que ganas confianza y pierdes nerviosismo. La confianza viene porque, al haber practicado con antelación, “el terreno sobre el que pisas ya es conocido”. Y no estarás nervioso porque gracias a la práctica, no es la primera vez que te enfrentas a esa situación.

Paso 2: vístete acorde con la posición que solicitas

     Los pequeños detalles tienen la peculiaridad de crear “grandes impresiones”. Un jefe no espera que vengas vestido de traje y corbata a una entrevista de trabajo para un puesto de carpintero, pero tampoco espera que vengas vestido de carpintero si lo que estás solicitando es una posición que tradicionalmente requiere un código de vestimenta más elevado.

Paso 3: muestra confianza sin caer en la desconfianza

     El jefe inmediato siempre tiene miedo de que se contrate a una persona vacilante porque al final, él podría terminar haciendo su trabajo y parte del trabajo de la otra persona también. Por eso, durante la entrevista muestra que eres una persona de carácter firme, segura de sí misma y al mismo tiempo, lo suficientemente flexible como para llegar a acuerdos con los demás compañeros de trabajo. Responde con propiedad a las preguntas relacionadas sobre tu profesión. Recuerda que en la mayoría de los casos, salvo posibles exámenes, a los solicitantes no se les pide que demuestren lo que saben en forma práctica. Eso quiere decir que tus palabras son “vitales y tu mejor arma en el buen sentido de la palabra”. Pero también ten cuidado, que con esa misma arma te puedes suicidar cuando exageras o sobreactúas en cuanto a tus posibilidades. No te vendas a ti mismo como el sabihondo que puede resolver todos los problemas, sino como la persona preparada que puede ayudar a resolver los problemas. La gente odia al primero porque en un futuro puede competir deshonestamente por los puestos más altos y ama al segundo porque ayuda sin causar problemas.

Paso 4: controla tus emociones y muestra un semblante amable

     Después de terminar un examen, Javier les dijo a sus compañeros: “no pude contestar nada”. Luego, cuando comprueba las respuestas, resulta que Pedro responde correctamente a casi todo. Seguro que este caso le ha pasado a alguna persona conocida o quizás a ti mismo, y es un buen ejemplo para comprender cómo las emociones sin control pueden echar a perder nuestros proyectos. No es que no te sientas presionado ni nervioso (todos nos sentimos así en una entrevista), sino que llegues a un punto donde puedas controlar esas emociones para evitar que ellas te controlen a ti. Además, no olvides que una sonrisa y un semblante alegre pueden hacer “milagros”: a nadie le gusta trabajar con una persona con cara de pitbull terrier.

Paso 5: Responde no en función de tus habilidades ni necesidades, sino de las necesidades de la compañía y tus posibles aportes

     Este es el paso más importante de todos y, desgraciadamente, el más olvidado o menospreciado. La tendencia de las personas en las entrevistas de trabajo es a responder y hablar dando a entender que pueden hacer esto y pueden hacer lo otro. En resumen: “Yo soy capaz de muchas cosas y, por tanto, el perfecto candidato para el trabajo”. Sin embargo, el jefe tiene una opinión muy diferente. Muchas veces no es verdad, pero en términos prácticos es la realidad: para él, perfecto solo es el dueño de la empresa, porque es el dueño; y capaz, solo él mismo, porque es el jefe. Por eso, te recomiendo y pienso además que puedes obtener mejores resultados con otro tipo de enfoque: en vez de hablar como los otros de sus habilidades y méritos propios, presenta cómo esas cosas que puedes hacer ayudarían a la empresa a mejorar y crecer.

Paso 6: sé puntual

     No creo que se necesite ahondar mucho sobre este punto: el que llega tarde a la fase más importante, también lo hará en las cosas rutinarias, es decir, llegará tarde a sus días normales de trabajo. A eso hay que añadir el estrés y nerviosismo creados por haber corrido o por el temor de llegar tarde.

     Mi último párrafo poco tiene que ver con los pasos que te hemos presentado, pero si con la palabra agradecimiento. Si has leído estas recomendaciones y te han ayudado a conseguir el trabajo que deseabas, la mejor forma de agradecerlo no es enviándome un correo electrónico para decirme gracias. Me alegraría más si tomases el 1 % de tu primer salario para hacer alguna obra de caridad para ayudar a alguien o una organización sin fines de lucro.

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(7) Siete pasos para lograr una meta u objetivo

21 junio, 2016

Por Eddy Montilla.

META

Solo muy pocas personas pueden lograr los objetivos que se han propuesto. El resto de la gente apenas puede intentarlo o simplemente no los consigue. Nosotros llamamos a esas pocas personas ” los genios’, los admiramos, envidiamos u odiamos. Pero la verdad es que usted no tiene que ser una persona dotada de grandes talentos para conseguir su meta. Los siguientes pasos no solo lo prueban, sino que estoy seguro de que le ayudarán a conseguir lo que desea.

Paso 1: Defina clara y exactamente cuál es su objetivo

     La mayoría de la gente quiere lograr una determinada meta. El gran problema es que ellos ni siquiera saben realmente qué es lo que quieren. Un día, M. P. se me acercó y me dijo: “Eddy, yo sé realmente ahora lo que quiero: ¡er una artista, una cantante!” Me dijo. “A propósito, tú cantas muy mal, pero eres muy bueno dando consejos. Por eso, quiero que me ayudes.”

     No estoy seguro si M. P. estaba elogiándome o criticándome en su última oración, pero traté de ayudarla haciéndole ver lo importante que es definir una meta antes de decidirse ir por ella.

     “¿Deseas ser una cantante profesional o amateur? ¿una solista o miembro de una banda? Y como una pregunta generalmente trae otra, ¿deseas ser miembro o líder de la banda? ¿qué clase de música quieres cantar?”

     “Demasiadas preguntas”, me dijo. M. P. hizo una pequeña banda, empezó a tocar el piano y a cantar inmediatamente. Años más tarde, la banda se disolvió en la misma forma que su objetivo: Nunca más la vi cantando o tocando el piano. Para mí, hubiera sido muy fácil decirle: “Aprende, practica y trabaja duro”. Después de todo, esas pautas generales son las que todo el mundo dice y los libros también. Sin embargo, es obvio que no es suficiente, y la prueba convincente es que la mayoría de la gente no consigue su meta a pesar de oír y tratar de hacer eso.

     Cuando usted define su meta, esta se vuelve menos compleja y fácil de conseguir. Si todavía tiene dudas al respecto, piense que es más difícil, ¿enfrentarse a un solo boxeador o a ocho boxeadores dentro de un cuadrilátero al mismo tiempo? Entonces, empecemos por aquí: defina claramente lo que quiere y pelee con solo un boxeador.

Paso 2: Identifique los obstáculos que le impiden conseguir su meta

     Tal vez usted no sepa bien cómo conseguir la meta que se ha propuesto, pero estoy seguro de que está consciente de cuáles son las cosas que hacen más difícil que consiga su meta. Si su objetivo es comprar una casa, dejar de derrochar dinero se vuelve tan importante como mejorar su estado financiero. No tomar excesivamente ni fumar son tan necesarios como comer comida sana y hacer ejercicio regularmente si lo que quiere es estar en buena forma. Encuentre los elementos negativos y malos hábitos que obstaculizan la adquisición de sus metas, entiérrelos y ya tendrá en sus manos entre un 25 y 30 por ciento de la meta propuesta.

Paso 3: Divida sus objetivos en pequeñas partes más fáciles de conseguir

     Cuando un objetivo está tomando mucho tiempo para ser conseguido, las personas tienden a mirar dónde están en la actualidad y cuán lejos se ve la meta trazada. Empiezan a preocuparse y al final, terminan rindiéndose a mitad de camino entre los dos puntos mencionados. Eso le ha pasado a usted, a mí y a casi todo el mundo. Quizás haya diferentes soluciones para este problema, pero hasta donde yo sepa, solo hay una que es realmente efectiva y segura: divida su largo o difícil objetivo en pequeñas porciones que puedan conseguirse en corto tiempo.

     Yo vivo en la cima de una pequeña colina, lo suficientemente empinada como para poder ver barcos desde el balcón de mi apartamento. En la noche, al regresar del trabajo, generalmente camino hasta mi hogar para tratar de mantenerme en buena forma. En esos días cuando las cosas no salen bien, la empinada calle luce más empinada aún y mi apartamento más lejos, por supuesto. En vez de fijar la mirada hacia la colina y la distancia hasta mi apartamento, yo busco el poste de luz más cercano y me digo a mí mismo: “mi meta es llegar hasta ese poste”. Una vez allí, mi siguiente meta es llegar hasta el próximo y así sucesivamente, y casi sin darme cuenta, ya estoy abriendo la puerta del lugar donde vivo. Usted no puede levantar 200 kilógramos, pero si divide la pesada carga en pequeñas partes, las podrá llevar a donde quiera.

Paso 4: Haga un plan y aférrese con fuerzas a éste

     “Un mal plan es siempre mejor que no tener ninguno” me decía siempre mi padre cuando me enseñaba a jugar al ajedrez. Cuando crecí, aprendí cuán ciertas eran sus palabras y, sobre todo, cuán importante es aplicar planes a nuestras vidas. “Yo deseo esto” es una frase emocional que a lo sumo podría darnos alguna que otra motivación esporádica. Un plan sobre cómo conseguir lo que deseamos es la cosa real y racional que puede ayudarnos en la consecución de nuestros objetivos. Haga un plan: Escriba la forma de conseguir su meta, los medios de los que dispone para ello y los medios que le hacen falta. Escriba cuánto tiempo necesitará para lograr su meta, los obstáculos que tiene que vencer, las actividades que tiene que realizar cada día para su meta, etc. Haga los ajustes si son necesarios, cambios si son necesarios, pero recuerde: Aférrese a su plan y no lo suelte.

Paso 5: Sea persistente y consistente

     La gente por lo general se rinde cuando está tratando de conseguir un objetivo porque sus acciones tienen como base las emociones. Mala decisión: los sentimientos generalmente duran unos días. Usted no podrá conseguir nada trabajando de esa forma ni tampoco en un corto período de tiempo. El plan mencionado en el paso 4 le hará pensar y posteriormente actuar en forma lógica y objetiva. El plan le ayudará a trabajar más duro y eficientemente en la meta que desea y lo mantendrá martillando sobre la cabeza del clavo hasta que desaparezca de su vista. Eso se llama ser persistente y aquellos que conocen esta palabra saben lo difícil que es realmente, pero saben también lo fructífero que puede llegar a ser.

     En cuanto al siguiente aspecto, usted no puede esperar conseguir su meta si solo trabaja cuando se siente “motivado” o cuando recuerda que ya ha pasado mucho tiempo desde la última vez que se puso manos a la obra. Ser consistente no significa que tenga que trabajar todos los días en la misma cosa, sino que su trabajo debe realizarse en intervalos regulares. La consistencia es vital para lograr una meta y está estrechamente relacionada con la persistencia. Si usted es persistente es también, de algún u otro modo, consistente y viceversa. Pero, ¿cómo lograr la fuerza para mantener la persistencia y la consistencia que necesitamos? El siguiente paso le dará la clave.

Paso 6: Monitoree el plan que hizo para conseguir su meta todos los días

     Esta es la clave de todo. Cuando usted hizo su plan, asignó una fecha específica a cada actividad que debe ser realizada para conseguir su objetivo. No se vaya a la cama sin verificar lo que hizo en el día. Cada acción hecha y revisada le dará motivación y sobre todo confianza para seguir hacia adelante en búsqueda de la siguiente. Seguir muy de cerca lo que está haciendo, lo mantendrá concentrado en lo que quiere y le ayudará sin duda con su falta de consistencia.

Paso 7: Fíjese metas reales y prácticas

     Lograr una determinada meta le hará sentirse satisfecho y no feliz como erróneamente piensan muchas personas. Yo he visto desgraciadamente a mucha gente peleando como titanes por conseguir una meta y, tiempo más tarde, preguntarse lo siguiente: ¿Y ahora qué? No corra tras cosas que obviamente están más allá de su capacidad ya que le harán sentir frustrado por largo tiempo, y aún en el caso de que las consiga, recuerde que surgirá la misma pregunta de antes: ¿Y ahora qué? En vez de eso, le recomiendo llenar su vida de múltiples y prácticas metas que envuelvan a otras personas, metas que ayuden a los demás a mejorar sus vidas tanto como la suya misma. Esa es la meta real que puede llenarle de larga y duradera alegría. Y cuando la latosa pregunta “¿Y ahora qué?” surja de nuevo, usted podrá responderle: Pues, ¡ahora voy por otra meta!”

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(5) Cinco pasos para combatir el estrés

27 diciembre, 2015

ESTRES

Por Eddy Montilla.

Paso uno: Identifica el origen real de tu estrés

     No se puede buscar solución adecuada a lo que no se conoce bien. Por eso, lo primero es determinar el origen de tu estrés. Por desgracia, muchas personas están perdidas sobre este punto y confunden la palabra origen con lugar. Por ejemplo, R. H. me dijo un día que estaba a punto de explotar por el estrés del trabajo.

     “¿Viene ese estrés del tipo de trabajo que haces, tu horario, etc.?” Le pregunté.

     “No.” Me dijo. “Es que no me gusta la forma de ser mi jefe. Ese señor…”

     R. H. culpaba su trabajo por el estrés que tenía cuando en realidad su problema era de afinidad, de relaciones interpersonales, cosas que requieren una respuesta distinta. Para no caer en el mismo error, busca con calma de dónde viene realmente tu estrés y así podrás enfrentarlo con la respuesta correcta.

Paso dos: Si tu estrés aumenta, toma una pausa lo más pronto posible

     El estrés es algo acumulativo. Pero a diferencia del dinero, por ejemplo, que se puede representar en forma de montañas de papeletas frente a tus ojos, el estrés es invisible (lo que vemos son las reacciones negativas que produce). Por eso se hace más difícil poder combatirlo. Y lo más peligroso no es que sea intangible, sino que es demasiado débil al principio como para preocuparnos hasta que se hace demasiado fuerte como para poder deshacernos de él. Entonces, la clave aquí es no llegar a ese punto que sobrepasa tus fuerzas: Si algo te estás produciendo gran estrés, para por un momento lo que estés haciendo para reducir los efectos negativos que te produce. Luego, cuando vuelvas a un estado emocional más normal, puedes reanudar tu actividad.

     Seguir hasta terminar de una vez por todas eso que causa estrés no es aconsejable porque el daño físico y mental que sufres en el trayecto es irreparable. Además, aun cuando termines rápidamente hoy lo que tanta presión te produce, recuerda que mañana habrá que lidiar con otro nuevo problema.

Paso tres: Haz uso de técnicas y métodos de relajación

     Controlar tu estrés es un proceso que requiere tiempo, paciencia y esfuerzo. Hasta que llegues a ese nivel, este paso te ayudará a golpear y a aguantar los golpes de tu presión. Hay muchas técnicas y ejercicios que ayudan a relajarnos. Lo importante es elegir algo que se ajuste a tus gustos y condición física (¡no vaya ser que en vez de reducir tu estrés, lo aumentes!). Algunas personas hacen yoga; otros corren, hacen deportes. Otros optan por la lectura, el cine, la contemplación, etc.

     Si observas bien, notarás que casi todas estas formas requieren un lugar o herramienta para su realización: Un libro, gimnasio, etc. Es por eso que me gusta la técnica de la respiración, porque es gratis y puedes hacerla en cualquier momento. Aunque hay mucha literatura sobre este tema, no creo que necesites demasiada preparación para practicarla (al fin y al cabo, respiramos a cada momento, ¿no?). Cierra los ojos, dibuja una sonrisa en los labios y respira profundo un par de veces sin hacer respiraciones bruscas. Es algo efectivo, sobre todo, si estás a punto de hacer una tontería por culpa del estrés.

Paso cuatro: Aprende a convivir con la gente en la sociedad donde te encuentras

     ¿No has visto a personas que se enfadan cuando hay tráfico, esperan a alguien o tienen que hacer cola? Son personas que se estresan por cosas rutinarias, un estrés tan absurdo como la palabra “rejuvenecer”. Y es que podemos controlar nuestro coche, pero no el tráfico de la ciudad. No podemos controlar la deficiencia de la persona que nos atiende ni el número de personas que salieron hoy para hacer lo mismo que nosotros. Entonces, solo nos queda aprender a convivir con las personas porque no puedes controlar el mundo ni puedes hacerlo a tu manera. Y lo que es peor: No puedes irte de él. Aprende a vivir con lo que tienes, a ser tolerante con las cosas rutinarias de la vida.

Paso cinco: No te dejes arrastrar por los afanes y problemas de la vida

     ¿Antonio Machado, en la voz de Joan Manuel Serrat, dice en una canción: “Todo pasa y todo queda”, como queriendo explicar en ese verso la impotencia y limitaciones humanas, y sobre todo, lo absurdo de las preocupaciones. Antes, la vida era más simple y sin tanto estrés. Nosotros mismos nos hemos complicado la vida si nos ponemos a pensar que hace más de dos mil años Jesús dijo lo mismo que Machado, pero en términos más prácticos: “¿Quién de ustedes, por más que se preocupe, puede alargar su vida?… Ni se preocupen por el día de mañana, pues el mañana se preocupará de sí mismo. Basta con las penas del día de hoy”. Entonces, maneja tu vida no al ritmo de esta sociedad estresante, sino al ritmo natural de la vida misma. Entonces encontrarás paz, vivirás más feliz y sin tanto estrés.

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(4) Cuatro pasos para llevarse bien con sus hijos

6 agosto, 2015

Por Eddy Montilla.

FAMILIA

Si usted levanta el extremo de algo, lo quiera o no, se lleva también el otro extremo. Entonces, después de escribir 4 pasos para llevarse bien con los padres, escribir sobre el otro extremo es algo necesario y esperado. Veamos:

Paso 1: Háganles sentir a sus hijos que ustedes son una especie de guía-consejero y no un mandón

     Los niños hacen voluntariamente cualquier cosa, pero una vez crecen, todo se hace (si se hace) a regañadientes. ¿Por qué? No hay que consultar un libro de pedagogía ni a un sicólogo infantil para saber la respuesta: a nadie le gusta ser ordenado. Eso es todo. Pónganse en sus zapatos y piensen cómo se sienten ustedes cada vez que el jefe les dice: “¡Haz esto, haz aquello y luego esto y luego aquello!” Vuélvete un consejero y no un “dicta-orden”. Si presentas los beneficios de hacer algo en vez de una postura cerrada (¡haz lo que te digo!) seguro que obtendrás mejores resultados.

Paso 2: Denles espacio y tiempo a sus hijos

     Los niños necesitan tener su propio espacio y tiempo que les permitan ir descubriendo por sí mismos muchas cosas de la vida en vez de recibirlo todo como un tutorial. Si están muy preocupados sobre el nivel de espacio y libertad, pueden delimitar “el terreno”, pero una vez allí, hay que dejarlos sueltos para que exploren solos. Eso les ayudará a desarrollar habilidades para lidiar con lo nuevo.

Paso 3: Cambien la forma de relacionarse con sus hijos conforme vayan creciendo

     Parece algo bien sabido; tal vez por eso es que es tan descuidado. El interés de los niños va cambiando rápidamente mientras que el del adulto es casi estático. Si padres e hijos no hacen los cambios necesarios, no tendrán ningún punto de conexión que les permita pasar tiempo juntos. Antes iban al parque juntos, pero ahora que ellos están grandes, no van y los hijos pasan la mayor parte del tiempo, en cambio, en frente de una tableta. ¿Qué se puede hacer? Adaptarse a la nueva situación dentro de lo posible. Cada año, los jóvenes ven menos la televisión y usan más los dispositivos tecnológicos. Por lo tanto, tienen que buscar un punto de convergencia entre ustedes y sus hijos. Siguiendo el ejemplo de la tableta, ustedes podrían buscar un pasatiempo común que se pueda ver a través de la tableta que ellos tanto usan. Sobre esto hay muchos recursos e ideas que se pueden utilizar.

Paso 4: No nieguen el paso del tiempo

     Los hijos necesitan del cuidado de sus padres desde antes de nacer y este cuidado continúa por casi dos décadas. El instinto que desarrollan los padres durante este tiempo para proteger a sus hijos junto con el amor paternal y maternal crea un estado mental y afectivo del cual es muy difícil separarse. Eso explica por qué muchas madres no se acuestan hasta que llegue el hijo de una fiesta aunque ya sean más de la medianoche o por qué muchos padres quieren ayudar a sus hijos cuando la realidad dice que son estos los que necesitan ayuda. Mientras más hacen ver los ojos que los hijos ya están grandes, más adormece y endulza el corazón diciendo que hay que seguir protegiéndolos, ayudándolos y viéndolos como niños. Separarse de ese sentimiento es muy difícil, pero por el bien de los hijos mismos, los padres tienen que aprender a ir cambiando la forma de hablarles, de actuar con respecto a ellos y de ayudarles conforme vayan creciendo y pasando el tiempo. Pudiera darles varias pautas para mejorar esta situación, pero prefiero recomendarles que escuchen la canción de Víctor Manuel, Nada nuevo bajo el sol. Si escuchan con detenimiento las letras y ven el vídeo, pienso que entenderán perfectamente este paso y así yo podría ahorrar un par de minutos para escribirles sobre otro tema.

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(4) Cuatro pasos para llevarse bien con sus padres

6 agosto, 2015

Por Eddy Montilla.

Padres

P. G. necesitó exactamente 62 años para encontrar una fórmula que le permitiera hacer las paces con su padre, y pudo disfrutar de esa paz por 11 días, el tiempo que tuvo su padre hospitalizado antes de morir. Tal vez, la entrada de este tema le parezca a usted un tanto trágica y triste. Yo, por mi parte, prefiero verla desde un punto de vista realístico: Mi amigo P. G. tuvo más suerte que un pavo que se salvó del horno en Nochebuena. Es que la alegría no se mide por años, sino por hechos y, pese a sus muchos años de conflictos en su relación familiar, él pudo al final reconciliarse con su padre y volver a sentir la alegría de vivir en familia. ¿Cómo lo logró? Con pasos como estos…

Paso 1: Entiende y acepta tu posición dentro del orden familiar:

     Hoy en día, mucha gente piensa que el orden familiar no es importante y que al salir de la niñez, la palabra padre es como un título, pues creen que no hay gran distinción entre padres e hijos, es decir, son casi iguales. Por eso, se escuchan frases como “ya yo estoy grande”, “puedo decidir solo, soy un adulto”, etc. Observen también los programas de televisión o películas juveniles que fomentan una seudoindependencia de los padres sin darse cuenta de que nunca ha existido tal esclavitud. Veamos el clásico trama: Los padres se oponen a una idea descabellada, los hijos no los escuchan, se van de la casa y hacen lo que quieren. Y cuando logran un éxito increíble, regresan al hogar donde los esperan los padres (esta vez con alegría) para abrazarlos por su heroísmo de Hombre Araña. En resumen, directores descerebrados que hacen películas descerebradas que causan descerebración en los chicos.

     No caigas tú en esa situación absurda porque si tratas de chocar contra la realidad, esta se quedará intacta y tú, en cambio, explotarás como las palomitas de maíz. Y la realidad nos dice que en la relación familiar, los padres siempre ocuparán una posición superior, no por el hecho de haberte engendrado, sino porque pertenecen a generaciones distintas, y eso les confiere una serie de vivencias que superan con creces tus conocimientos. Tal vez tu madre no sepa ni siquiera dónde se enciende tu tableta; quizás tu padre no sepa ni un 20% de lo que tú sabes sobre tecnología, pero ellos pueden darte sin duda una cátedra sobre lo que es al final lo más importante: la vida. En la familia tú eres 2 y tus padres son 1. Acepta esa realidad y no trates de cambiarla (recuerda lo de las palomitas de maíz). Esa situación no te pone en posición inferior, sino que pone a cada quien en su real posición. Ya llegará el tiempo, cuando tengas tus hijos, en el que siguiendo el ciclo natural de la vida, serás número uno. Ahora, usa la experiencia que te proveen tus padres para estar mejor preparado para cuando llegue ese momento.

Paso 2: Presta más atención a las buenas intenciones de tus padres

     Casi todos los años, mi padre nos planteaba el “negocio perfecto” y con la misma frecuencia el negocio no terminaba tan bien como pensaba. Y la razón no tenía nada que ver con su habilidad, sino que mi padre regalaba a todo el que estuviese en apuros desde los beneficios del negocio hasta… ¡las inversiones! Mis hermanos, mi madre y yo, más que subrayarle sus desaciertos, siempre elogiamos sus esfuerzos porque todo intento hecho fue por una sola razón: Por el bienestar de la familia. Sin en vez de mirar los bordes, buscas el centro, notarás que todo lo que hacen tus padres, independientemente de que el resultado sea correcto o no, es buscando un mejor porvenir para ti. A pesar de haber pasado ya más de dos mil años, nadie ha expresado esa idea de forma más clara y sencilla que Jesús cuando dijo que ningún padre le da una piedra a un hijo cuando le pide pan o una serpiente cuando lo pide pescado. Si logras entender eso, serías menos severo a la hora de juzgar cualquier fracaso y más justo al elogiar sus buenas intenciones.

Paso 3: Sé tolerante con respecto a la actitud de tus padres hacia ti

     Ante los ojos de los padres (y en especial de la madre), un hijo siempre es un hijo aunque tenga ya 50 años. Esa percepción es retroactiva y también puede verse en perspectiva, es decir es válida tanto para el pasado como para el futuro. Hay cosas que solo pueden entenderse a cabalidad cuando se experimenta algo de la misma dimensión: Ser padre o madre es una de ellas. Cuando seas madre o padre, entenderás mejor sus acciones y tal vez te verás tú mismo haciendo con tus hijos las mismas cosas que hoy criticas de tus padres. No olvides que la mayoría de las acciones y palabras de tus padres, buenas o involuntariamente malas, tiene una sola base: El amor incondicional hacia ti.

Paso 4: Ajusta tu relación con tus padres a medida que pasa el tiempo

     Los cambios sociales antes eran lentos y progresivos. Hoy, son rápidos e inconstantes. Por eso, a muchos padres les cuesta ajustarse a dichos cambios, si es que llegan a conseguirlo. No es que sus ideas y acciones estén desfasadas, sino que corresponden a otro modelo ideológico. Por eso, tienes que aprender a hacer ajustes en tu relación con tus padres a medida que ellos vayan envejeciendo, y así todo irá mejor.

     Finalmente, les repito lo que varias veces he dicho: hay miles, millones de personas en todo el mundo que perdieron a sus padres a temprana edad. Ellos hubiesen deseado conocerlos, compartir con ellos, tenerlos cerca sin importar cuán malos pudieran ser. Tú que gozas o puedes gozar de esa oportunidad maravillosa, ¿qué estás esperando?

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